domingo, 1 de abril de 2012

El Guadiana reabre los ojos.

Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/31/actualidad/1333217834_215534.html

Parece un simple charco, un charco grande en mitad de un campo de cebada. A cualquiera que pase por la carretera de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) a Daimiel sin conocer la apasionante y triste historia de La Mancha Húmeda no le parecerá más que eso. Apenas le llamará la atención. Sin embargo, ese charco es la prueba de la espectacular recuperación del acuífero del alto Guadiana por las lluvias de los dos últimos años. Ese charco es un nuevo ojo del Guadiana, el primero desde que, en 1984, el agua dejó de manar tras décadas de sobreexplotación. Puede que no dure más que unos meses, y es más que probable que el agua no llegue a correr cauce abajo, pero da esperanza de recuperar un ecosistema único y castigado durante más de medio siglo.

En diciembre pasado, Alfonso Queipo de Llano, observó con asombro cómo en el campo de cebada que su familia tiene en el cauce del Guadiana surgía agua. “Pensamos que podía estar roto nuestro pozo o que teníamos un problema en la bomba”, cuenta. Sin embargo, y a pesar de la falta de lluvias, el charco fue creciendo. Él es dueño del Molino de Zuacorta, una de las decenas de instalaciones usadas durante siglos gracias a los caudalosos ríos de la zona, y que ahora se asoman a un paisaje polvoriento. Queipo de Llano cuenta que hace 35 años su suegro, quien compró la tierra, sí “hablaba de que en la tierra había humedad”.

HEBER LONGÁS / EL PAÍS

El charco de sus tierras no es un caso único. A dos kilómetros, al Este, en el paraje conocido como El Rincón, han aparecido otros encharcamientos, aunque más pequeños. ¿Sería posible que todos ellos fuesen ojos del Guadiana? ¿De esos de los que hablan los libros de texto y que dejaron de manar en los ochenta? Un ojo, o un ojillo, es cualquier lugar en el que rebosa el acuífero 23 (la enorme bolsa de agua bajo Ciudad Real), no es un punto concreto.

En enero, Miguel Mejías, responsable de Hidrogeología del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), recibió otra sorprendente llamada desde el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, a solo unos kilómetros. Querían que fuera a ver el sorprendente charco. “El año anterior hubo algunos afloramientos de agua cauce abajo, pero concluimos que era de la escorrentía de las abundantes lluvias. Esta vez no era posible, porque no ha llovido”,
explica Mejías en su despacho en Madrid. Mejías concluyó el pasado 3 de febrero un informe para la Confederación Hidrográfica del Guadiana que constata “la aparición de estos nuevos ojos en zonas que probablemente no fueron las últimas en desecarse a mediados de los ochenta”. Él, que lleva 15 años estudiando la zona, se sincera: “Pensé que yo me iba a jubilar sin verlo”.

Lo que ha ocurrido es que las enormes lluvias de los cursos 2009-2010 y 2010-2011, un 50% por encima de la media, siguen filtrándose al subsuelo. Es como si uno echase agua sobre una esponja descomunal. El sistema tiene una inercia que hace que suelte agua aún mucho después de cerrar el grifo. Por eso, un año después de que cesaran las lluvias, el acuífero sigue subiendo. Es lo que se conoce como “recarga plurianual”, lo que hacía que antiguamente las Tablas de Daimiel tuviesen siempre agua, incluso en periodos secos. El agua subterránea empieza a brotar en los ojos a partir de los 610 metros sobre el nivel del mar y el 30 de marzo pasado estaba a 609,75.

La zona en la que ha aparecido el encharcamiento más grande está un par de kilómetros cauce abajo del cartel de los ojos del Guadiana, en una mínima depresión, quizá producida por la roturación de tierras o por la combustión de la turba. El informe del IGME sobre los “encharcamientos de agua aparecidos en el entorno de los ojos del Guadiana”, de 11 páginas, explica que, “aunque todavía no se han alcanzado las condiciones hidrológicas necesarias para recuperar el esquema natural de flujo”, porque el agua no mana, “la situación actual supone la mejor de los últimos 28 años”. Mejías explica: “Si este hubiese sido otro año húmedo veríamos correr el Guadiana por su cauce”.

Los nuevos ojos son una de las pocas buenas noticias que el humedal ha recibido desde que en 1956 Franco promulgó la “ley sobre saneamiento y colonización de los terrenos pantanosos a los márgenes de los ríos Cigüela y Záncara”. La norma convertía “terrenos incultos de carácter pantanoso o encharcadizo” en regadío. Los ingenieros se empeñaron con éxito en desecar los terrenos.

En 1973, el Gobierno declaró las Tablas de Daimiel como parque nacional, la máxima figura de protección. Parecía como señalar una pista de esquí en medio del desierto. El enorme acuífero siguió sobreexplotado durante décadas por miles de pozos (muchos de ellos ilegales) y llegó a estar, en 2008, a 35 metros de profundidad. En el peor momento, el déficit acumulado rondaba los 3.750 hectómetros cúbicos. Para dar la medida de la situación, hay que tener en cuenta que los embalses de Entrepeñas y Buendía (Guadalajara), los dos enormes pantanos de los que parte el trasvase al Segura, tienen una capacidad máxima de 2.474 hectómetros. Así que el déficit de más de 3.000 hectómetros parecía imposible de recuperar.

viernes, 16 de marzo de 2012

Científicos piden a la CHG y la Junta responsabilidad en la gestión del agua.

Fuente: 14-03-2012 / 20:30 h EFE

Científicos y conservacionistas que forman parte de la Asociación Ojos del Guadiana Vivos, han pedido hoy a la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) y a la Junta de Comunidades que actúen con responsabilidad en la gestión del agua en la cuenca del Alto Guadiana.

Fuentes de esta asociación han hecho esta petición coincidiendo con la celebración de la Jornada Internacional de Acción por los Ríos, el Agua y la Vida Acuática.

Ojos del Guadiana Vivos ha recordado que la situación de los acuíferos del Campo de Montiel y de la Mancha Occidental ha mejorado cuantitativamente, gracias a las lluvias de 2009 y 2010, hasta el punto de que el río Guadiana vierte por la presa de Peñarroya de forma continuada desde entonces y afloran aguas por los Ojos del Guadiana mas próximos a las Tablas de Daimiel una vez recibidos los caudales del río Azuer.

Según la asociación, la favorable situación hídrica de los enclaves ambientales relevantes de esta zona de la cuenca "puede verse afectada de forma grave por las extracciones de agua subterráneas ajenas al abastecimiento poblacional que pueden estar por encima de lo razonable al estado cuantitativo de los acuíferos".

Ante esta circunstancia, y teniendo en cuenta el invierno seco que vive gran parte de España, han animado a las administraciones con responsabilidad en la gestión hidráulica y ambiental a que sean "celosas de sus responsabilidades y gestionen las aguas subterráneas con los principios de prevención y cautela derivados de la buena práctica ambiental".

Han demandado a la CHG y a la Junta de Comunidades que cumplan "la normativa vigente refrenda, a fin de evitar la afección negativa de los objetivos y estado ecológico de los enclaves de la Red Natura 2000 de la región que dependen de las correspondientes masas de agua".

Entre estos enclaves destacan las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel, así como los Humedales de la Mancha Húmeda.

Esta petición, han señalado, coincide con los objetivos contemplados en el Plan Hidrológico del Guadiana aún vigente que, han dicho, "además son los objetivos de esta asociación".

A juicio de Ojos del Guadiana Vivos "se debe seguir trabajando en la recuperación de los Ojos del Guadiana, en la recuperación de las Lagunas de Ruidera, de modo que se mantenga la comunicación superficial del agua entre ellas y se impida el deterioro de sus márgenes y de la calidad de sus aguas.

lunes, 5 de marzo de 2012

Peligro nuclear en Las Tablas de Daimiel


Los colectivos que formamos parte de Salvemos Las Tablas ¡YA! estamos en contra de la instalación del cementerio nuclear en Villar de Cañas. Por ello, nos hemos unido a la Plataforma contra el Cementerio Nuclear de Cuenca. Y lo hemos hecho porque creemos que su peligrosidad rebasa el ámbito de esta comarca y afecta también a todo el Alto Guadiana. La instalación de este cementerio en la cabecera del Záncara, río que cruza La Mancha y se une al río Gigüela a pocos kilómetros del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, y su cercanía a escasos 50 km del Acuífero 23 y la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, son razones más que suficientes para mostrar nuestro rechazo a este proyecto.

Estamos en contra de las centras nucleares por su peligro para la salud de la tierra, demostrado en "puntos negros" inhabitables como Chernobyl o Fukushima. Tomemos ejemplo de Alemania, tan admirada en tantos aspectos, y que está cerrando sus centrales nucleares. Defendemos que se cierren paulatinamente y que se opte porque cada central guarde sus residuos, así el cierre de las centrales no causaría impacto en el empleo de la comarca ya que esta opción amortiguaría la pérdida de puestos de trabajo. Si ya tenemos zonas que se han "nuclearizado" con la general aceptación de sus habitantes, ¿porqué tenemos que contaminar otras comarcas con sus residuos radiactivos?

No es una actitud insolidaria, los manchegos ya tienen centrales nucleares en su territorio. Con ellas y sus depósitos temporales de residuos aportamos nuestra cuota energética y de riesgo al resto del país. ¿Porqué ahora un cementerio nuclear en una región que basa su prosperidad en la conservación del patrimonio natural y cultural, en su agricultura y ganadería? No queremos proyectos que nos vendan progreso a cambio de la amenaza de un desastre nuclear porque no lo es.

Así que pedimos respeto a los que vivimos en esta tierra y decimos ¡NO AL CEMENTERIO NUCLEAR EN CUENCA!"

Aún estás a tiempo de colaborar firmando y difundiendo este enlace:

http://actuable.es/peticiones/no-al-cementerio-nuclear-3